Aquello de «malagueña salerosa» se aplica perfectamente a Marta (lo de «besar tus labios quisiera» ya lo dejamos a la elección de cada uno), aunque de una señorita andaluza uno esperaría unos ojos negros y una piel aceitunada. Lo de los ojos lo tenemos, sin embargo la señorita La Croft es pálida como una figura de porcelana, un look muy aceptado en el porno de la última década sobre todo en starlets esbeltas (puede que Stoya fuese la precursora de la piel blanca como el marfil), y por eso contrasta un poco con la figura que luce Marta: unas tetas de silicona enormes y firmes como dos flanes en una escultura perfecta.

Su cuerpazo no solo es fruto de la cirugía: la malagueña viene de trabajar durante años como entrenadora personal, una profesión combinaba con competiciones de fitness y fisioculturismo que no ha abandonado a pesar de decirle mucho tiempo a su carrera como actriz porno. Esa faceta arrancó cuando tenía 22 años, de la mano de Cumlouder en el famoso FolloVolumen, y con ellos ha seguido trabajando y creciendo profesionalmente durante todos estos años, aunque eso no la ha privado de hacer sus pinitos también en la industria internacional.

Productoras de gran popularidad como Reality Kings, Evil Angel, Mofos, Brazzers o Bangbros han requerido también de sus servicios gracias sobre todo a la exuberancia de sus formas abundantes, su belleza y su implicación en todo lo que hace, ya sea deportivo, artístico o pornográfico.

Quizá una de las mejores formas de conocerla bien es echar un detenido vistazo a Llámame Marta, el documental fotográfico que Katia Repina le dedicó en 2014 y que nos muestra un lado muy intimista y humano de la starlet en particular, pero también del estado de la cuestión pornográfica en España en los últimos años.

Marta La Croft puede tener un nombre que suena como Lara Croft, pero el único allanamiento de tumbas que está ocurriendo aquí es que todos los chicos están haciendo una incursión profunda en su tumba vaginal. Marta tiene todo el derecho de ser grande y jactanciosa, porque esta Mamasita cuenta con un par de jarras tan abundantes que necesita una resolución de monitor máxima solo para contemplarlas en todo su esplendor. Marta es la idea de perfección de un amante de los pechos grandes.

Esta chica buscó por todas partes y buscó a los mejores profesionales de mejora de jarras para darle el estante digno de golpe que tiene hoy. Esos globos E-cup son perfectamente redondos y rectos, y un gallo afortunado que se desliza entre ellos encontrará la pista de escisión más suave para follar las tetas. Una verdadera estrella porno española, Marta La Croft no es de las colonias, sino de la patria ibérica. Ha realizado muchos trabajos de video obscenos con estudios en toda Europa, de Escandinavia a Grecia. Sus tetas gordas, su torso agitado y su actitud hambrienta de polla la convierten en una artista sobresaliente en cada escena que dispara.

Incluso cuando Marta está siendo emparedada o asada entre un par de pollas, todavía tiene la energía cachonda para manejarlas con facilidad hasta que sus escrotos se arruguen y drenen. El mayor dilema de Marta en la vida es decidir si quiere que sus cargas de pago salpiquen sobre sus tetas, o si quiere tragar esa bondad lechosa. Ahora que es un caso grave de problemas del primer mundo.

El mayor dilema de Marta en la vida es decidir si quiere que sus cargas de pago salpiquen sobre sus tetas, o si quiere tragar esa bondad lechosa. Ahora que es un caso grave de problemas del primer mundo. El mayor dilema de Marta en la vida es decidir si quiere que sus cargas de pago salpiquen sobre sus tetas, o si quiere tragar esa bondad lechosa. Ahora que es un caso grave de problemas del primer mundo.